domingo, 14 de febrero de 2021

¡Envíame un WhatsApp!

Seguro que has enviado varios mensajes de texto a través de la aplicación WhatsApp. Pero…¿estaban bien escritos? El mundo de la escritura digital también tiene sus normas y es necesario conocerlas. En el siguiente artículo de periódico se señalan cuáles son las más importantes. ¿Qué te parecen? ¿Cumples con todas ellas?



¡Ahora te toca a ti! Escribe el siguiente fragmento de una obra literaria en mensajes de WhatsApp. Recuerda que no es indispensable que aparezcan todas y cada una de las palabras que encuentras en el texto. Puedes emplear todas las herramientas que consideres necesarias: uso de mayúsculas, emoticonos, etc. Por cierto, ¿reconoces de qué obra teatral se trata?

Una calle del Madrid austriaco. Las tapias de un convento. Un casón de nobles. Las luces de

una taberna. Un grupo consternado de vecinas, en la acera. Una mujer, despechugada y ronca,

tiene en los brazos a su niño muerto, la sien traspasada por el agujero de una bala. MAX

ESTRELLA y DON LATINO hacen un alto.

MAX.- También aquí se pisan cristales rotos.

DON LATINO.- ¡La zurra ha sido buena!

MAX.- ¡Canallas..! ¡Todos…! ¡Y los primeros nosotros, los poetas!

DON LATINO.- ¡Se vive de milagro!

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Maricas, cobardes! ¡El fuego del Infierno os abrase las negras

entrañas! ¡Maricas, cobardes!

MAX.- ¿Qué sucede, Latino? ¿Quién llora? ¿Quién grita con tal rabia?

DON LATINO.- Una verdulera, que tiene a su chico muerto en los brazos.

MAX.- ¡Me ha estremecido esa voz trágica!

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Sicarios! ¡Asesinos de criaturas!

EL EMPEÑISTA.- Está con algún trastorno y no mide palabras.

EL GUARDIA.- La autoridad también se hace el cargo.

EL TABERNERO.- Son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden.

EL EMPEÑISTA.- Las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate.

LA PORTERA.- ¿Cómo no anduvo usted más vivo en echar los cierres?

Fragmentos de Luces de Bohemia. Valle -Inclán

EL EMPEÑISTA.- Me tomó el tumulto fuera de casa. Supongo que se acordará el pago de daños

a la propiedad privada.

EL TABERNERO.- El pueblo que roba en los establecimientos públicos, donde se le abastece, es

un pueblo sin ideales patrios.

LA MADRE DEL NIÑO.- ¡Verdugos del hijo de mis entrañas!

UN ALBAÑIL.- El pueblo tiene hambre.

EL EMPEÑISTA- Y mucha soberbia.

(Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia, ed. de Alonso Zamora Vicente, Madrid, Espasa, 1996, pp. 102-104)

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